
 | Número tres - Diciembre 2007 |
|
|
 | Número Dos - Octubre 2007 |
|
|
 | Número Uno - Agosto 2007 |
|
|
|
Miscelánea
“En vez de temernos como a fieras nos trató como a Hombres que somos...”
Fragmento de La Novela del Mar
de Mariano F. Beascoechea (1)
"Al regresar de Europa, después de varios años de ausencia, fui nombrado comandante del Guardia Nacional, y el mismo día de mi designación me hice a la mar con destino a la costa sur.
Entre las muchas comisiones que debía desempeñar en aquel viaje, la más interesante era la de reunirme con la expedición polar del doctor Charcot en Tierra del Fuego, a la cual debía entregar carga y dejarle un depósito de carbón y víveres en las proximidades del cabo de Hornos. Entre la carga humana que conduje en aquel viaje, iban cuarenta presidiarios que debía entregar a la cárcel de Ushuaia. Eran los forajidos que, al evadirse de la prisión militar de la isla de los Estados, habían asesinado a sus guardianes e incendiado el presidio. Fueron condenados a muerte por segunda vez, y por segunda vez se les conmutó la pena por la prisión perpetua. Llegaron a bordo engrillados, con una guardia militar para su vigilancia exclusiva. Se los alojó en el fondo de una bodega, rodeados de centinelas armados, con consignas severas y de rápida ejecución.
Al segundo día de viaje bajé a visitarlos y los encontré como fieras enjauladas, cargados de cadenas. Apenas les llegaban la luz y el aire. Noté que uno de los presos con un libro trataba de enseñarle a leer a uno de sus compañeros en aquella semioscuridad y, compadecido por aquel cuadro de infortunio y miseria, les dije que, en la situación desgraciada en que sus crímenes los habían colocado, el aprender a leer era tal vez uno de los pocos consuelos que les quedaban en la vida, que ese aprendizaje les serviría de entretenimiento, que la buena lectura les reportaría grandes ventajas morales, contribuyendo a corregir sus perversas inclinaciones, que la lectura los educaría y les daría medios de perfeccionarse, que el hombre nunca debe perder la esperanza y que una buena conducta, no aparente sino sincera, podía, al cabo de algún tiempo más o menos largo, devolverles la libertad y entregarlos a la sociedad regenerados y aptos para la vida.
-Voy a ordenar que les quiten los grillos y permitirles que suban a cubierta en las horas de sol. Allí tendrán marineros para que les enseñen a leer y confío que una conducta ejemplar los haga merecedores de ese trato.
Y era interesante el cuadro que presentaba en la cubierta de proa todos los días aquel montón de hombres rodeados por el mar inmenso, quietos y atentos a las clases de lectura que se les daban. Después del almuerzo uno de los marineros les leía párrafos de historia patria, otro les enseñaba geografía, y el sacerdote que llevábamos de pasaje para la capilla de Ushuaia, antes de ponerse el sol, les hablaba de Dios y del perdón para los arrepentidos. Después formaban, desfilaban frente a la bandera, la besaban y descendían a su alojamiento.
Cuando llegamos a Ushuaia los entregué al presidio y desde allí aquellos hombres me escribieron la siguiente carta:
Puerto de Ushuaia, enero 15 de 1904.
Señor Comandante del "Guardia Nacional".
Estimado señor:
No nos guía otro motivo que darle a usted las gracias por las consideraciones que nos ha tenido. En vez de temernos como a fieras nos trató usted como a hombres que somos. Le deseamos muchas felicidades y envidiamos a los marineros que obedecen sus órdenes. Recordaremos su nombre para siempre. S. S. S.
Félix Cabrera, penado 61. (Siguen muchas firmas)"
_______________________________
(1) El Contraalmirante Mariano F. Beascoechea (1869-1943) fue un bril1ante y distinguido oficial de la Armada Argentina, en la que estuvo en servicio activo hasta 1923. Comandante de los cruceros Patria y Buenos Aires y de la histórica Fragata Presidente Sarmiento, su vocación de servicio lo llevó a diversas y calificadas funciones: miembro de la Comisión de Límites con Chile, Agregado Naval en Francia e Italia y Embajador en el Paraguay. Son reconocidos los méritos de sus estudios sobre las Islas Shetland, Tierras de Graham e islas adyacentes. De su libro La Novela del Mar editada por el Instituto de Publicaciones Navales del Centro Naval recogemos un interesante fragmento del Capítulo XI, en el que narra el viaje de presidiarios en el buque Guardia Nacional que comandara en los primeros años de este siglo. Nota: JEA.
“En vez de temernos como a fieras nos trató como a Hombres que somos”. Octubre 2007. http://revista-cpc.kennedy.edu.ar/Edicion002/Miscelanea.aspx.aspx
|
|
|